jueves, 1 de enero de 2009

EL PERSONAJE DEL AÑO 2008

UN HIMNO PARA EL NUEVO AÑO



Es el alma la que iguala colores,
es el alma la que iguala banderas,
es el alma la que iguala a los hombres,
contra el alma, no hay quien pueda.

Cuando canto con el alma
lo que siento yo por dentro
es la música que une
a los hombres y a los pueblos

Es el alma la que iguala colores,
es el alma la que iguala banderas,
es el alma la que iguala los hombres,
contra el alma, no hay quien pueda.

Es la música que cura
es la música que amansa
los sonidos compartidos
del que lucha y del que ama.

Es el alma la que iguala colores,
es el alma la que iguala banderas,
es el alma la que iguala a los hombres,
contra el alma, no hay quien pueda.

En el alma yo confio
creo que se acerca el día
en la tibia calma que yo sea
un himno a la alegría.

Es el alma de mi pueblo
el futuro y su verdad
la familia así reunida
la paloma en libertad.

Es el alma la que iguala colores,
es el alma la que iguala banderas,
es el alma la que iguala a los hombres,
contra el alma, no hay quien pueda.

sábado, 13 de diciembre de 2008

MI CERRO AZUL

TOMAS
BENJAMIN - JOSE IGNACIO
JUAN CRUZ - FELIPE - JOAQUIN


Posted by Picasa

lunes, 8 de diciembre de 2008

UN VIERNES EN AZUL

El viernes 5 al salir de casa para el trabajo, en la ochava de una esquina, un semejante… quizás de mi misma edad, dormía acostado en la vereda tapado con una manta vieja y cartones, solo se veían sus pies cansados, creo que cansados y parte de su canosa cabellera.

Entonces me dije con cuanta fortuna me había bendecido el creador, como no agradecer un nuevo día. Un día más, entre los veintidós mil doscientos ochenta y un días, un día más.

Entrecerré los ojos buscando imágenes y se apareció en Azul mi casa natal. Entre el zaguán, mi vereda angosta y la callecita que me separaba de las vías, se cruzaron vagones Azules. Los viejos vagones ingleses de madera del Sarmiento eran Azules. Los seguí con la mirada hasta la vieja estación de madera que también era Azul. Entonces giré hacia la derecha buscando en el oeste la casilla, la de mis amigos, los guardabarreras de los mates y los chismes del barrio, la casilla de madera también era Azul... hasta la enredadera trepadora que le daba sombra era Azul, pero sus flores eran Rojas.

Miré el reloj, las 7:40, entonces apuré mis pasos para cruzar las vías y por San Martín recorrer las tres cuadras hasta el cole, el "sanjo... colegio de varones". Me busqué en el vidrio de la despensa de Pedro y entre las latas doradas de las galletitas me encontré con mi guardapolvo Azul. Mi delantal gris ahora era Azul y la verdad que era más lindo.

Pasé la gomería y crucé Rivadavia. La Spormans, la de mis primeras cervezas con pizza y fainá. Miré hacia enfrente, la zapatería de Alú también era Azul. Sin cruzar de vereda, y no se porque como todos los días, el kiosco de don Esteban y doña María, mis proveedores habituales de golosinas... los ácidos suchards, los ½ hora, las tita y las rhodesia, las renomé. Pegadito, zaguán de por medio la tienda del Turco, su toldo verde ahora era Azul, ahora recuerdo el porqué del mismo caminito por la vereda de la derecha, las turquitas con sus delantales blancos iniciaban su camino al parroquial.

Crucé Brown. El local de Sarita la costurera, la amiga de mi madre, en sus vidrieras siempre blancos vestidos de novia, que se destacaban entre los vestidos de madrinas en distintos tonos de Azul. Al lado, el local de D’Agostino, como de costumbre a estas horas sus cortinas metálicas verdes bajas ahora eran Azules. Apuré el paso para no perderme mi canción favorita en el patio grande, formados frente al mástil. Mi canción favorita? “Aurora”.

Al mediodía, el mismo caminito pero al revés. Ahora si apurando el paso, nada de pérdidas de tiempo y casi corriendo para llegar a casa y almorzar de parado para volver al cole, el sanjo era de doble turno. No llegar entre los primeros, era perderme el fulbito en el patio grande. Llegar un par minutos después, representaba con suerte, jugar un cinco en el patio chico.

A las cuatro de vuelta a casa, ahora sin tanto apuro. Piluso y Coquito empezaban a las 5 de la tarde. Entonces tenía mi tiempito para pararme en la vidriera de D’gostino y con la ñata pegada al vidrio... como en el tango, las miraba de afuera.

Ya de grande pude comprarlas para mis hijos y nietos. Pero hoy que soy más grande me dí el gustito. La que me regaló mi padrino ya había cumplido su ciclo hace mucho tiempo. Hoy me compré una guitarra, una hermosa guitarra Azul, la mejor.

Lo primero que sonará en su madera cantora tendrá que ver con las imágenes Azules de mis recuerdos, creo haber encontrado el porqué en una bellísima canción, Mi Pueblo Azul de Ramón Navarro.

Entonces entrecerraré los ojos nuevamente y me encontraré en Mi Pueblo Azul. No tendré el cerro Azul, ni el rumor de las acequias. Si aromas del cedrón de la casa vecina con sus flores Azules y en el patio de mi casa la parra será Azul. También el ombú será Azul... el ombú de la Plaza de Mi Pueblo será Azul,



[i]Cuando me miro adentro, cuando me siento el alma, renacen cerros y cielos azules. Y renacerá mi pueblo... y tu pueblo... ese lugar del que nunca partimos porque es imposible alejar el alma de esa mágica región, donde vivió nuestra infancia, donde aprendimos a querer la vida.[/i]

Un viejo caminito, senda gris,
recorre mi nostalgia, habita en mí,
por él se va viajera mi canción
buscando el pueblo azul donde nací.

Si una brisa perdida trae en mí
aromas de poleo y de cedrón,
se vuelve un campanario el corazón,
se puebla de palomas, de ilusión.

Es mi pueblo un cerro azul,
es rumor de acequia en el parral,
es la gente, el sol, la luz,
es la sombra vieja del nogal.


Se que mi pueblo será
como tu pueblo tal vez
se que también sentirás
esa vieja añoranza
que te hará volver.

domingo, 19 de octubre de 2008

Hay gente como ustedes... tan necesarias.


La Amanecida, Mar Chiquita.

Hay gente como ustedes…
Pepe y Viti, tan necesarias.

Hay gente como ustedes
que con solo decir una palabra
enciende el hogar, invita a la casa...
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por Salta, por el Norte...
nos hacen recorrer toda alegría,
que con solo dar un beso rompe la soledad,
sirve la mesa, pone el asado, coloca la música...
que con solo golpear los tachos
los transforma en bombos, bailan...
y los transforma en una fiesta de entre-casa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta los confines del alma,
alimenta una flor y a los pájaros,
inventa sueños... hace cantar al vino en las botellas
y se queda después como si nada…
y uno se va recordando al " Pipi" y a Vitu"
porque sabe que aquí y allá en Mar Chiquita..
hay gente como ustedes..... ¡ tan necesarias !!!

Con todo mi amor… Graciela.

Octubre 2008


Nota de autor del Blog: Graciela es Chache... Chache es Chachela… Chachela es Lachache

sábado, 6 de septiembre de 2008

ALEGRÍA



Uno tiene derecho a la alegría. A veces es humo o es niebla o es celaje. Pero detrás de esas demoras ella está esperando. Siempre hay una hendija del alma por donde la alegría asoma sus despabiladas pupilas. Entonces el corazón se vuelve más vivaz, se extrae de su quietud y es casi pájaro.

La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias. Si uno se reencuentra con las nostalgias. Si uno se reencuentra con lo amado y su revelación unánime, el lógico que el gozo nos abrace y a uno le vienen ganas de cantar. Aunque no tenga voz, aunque esté ronco de pasadas angustias.

Después de todo la alegría es un préstamo, no nos pertenece. Es una locurita, un premio pasajero, pero la disfrutamos como si fuera propia, como un lucro, como una primavera de la vida. Ella se aferra al tiempo, arrastra su poquito de la infancia y se mete soplando en la vejez.

Semana tras semana, año tras año, la alegría va llenando vacíos. Hasta que no puede más y se vuelve tristeza.

Mario Benedetti
Vivir Adrede (2007)

viernes, 4 de julio de 2008

EN TUS BRAZOS

... es un magnífico corto de cinco minutos producido por Premium Films y realizado por Edouard Jouret, Matthieu Landour y François-Xavier Goby. Narra la historia de una pareja de baile de tango argentino. Una Joyita de Buen Gusto y ARTE.



“Yo me cegué en tus ojazos y fui a caer en tus brazos. Y entre tus brazos yo fui feliz, porque te amé con delirio. Yo fui a caer en tus brazos y así llegué hasta el martirio. Te juro que enloquecí, cuando por dentro me vi, y comprendí lo que hacía. Quiero mirar hacia Dios, aunque me muerda el dolor, aunque me cueste morir”

Canción: (primera parte): “En Tus Brazos” de Alfredo de Angelis y Oscar Larroca (vocal). Composición de Carlos Zárate. Letra de Elizardo Martínez Vilas (Marvil).